viernes, 17 de abril de 2015

OTRA VEZ

Fotografía: Ángel Hernández Segura
OTRA VEZ

Otra vez la niebla anida en mis ojos;
hay torpeza en mis pasos; casi a tientas
mis manos se dirigen a las sombras,
amanece difuso y oscurece más pronto.
La tristeza, el miedo y una extraña inquietud
clavan mis brazos a una cruz acolchada,
echa raíces un nudo en mi vientre
y se alza mi espera a un milagro de luz.
Es incierto el momento en que se abren
tulipanes naranjas y hay brotes tiernos
en la marialuisa que podé este invierno.
Queda tan poco y es ya tan tarde…
Mi brillo se apaga, lo presiente Coco
y aborda mi mesa de un salto.
Fija su mirada tiernamente en mí;
su negro profundo lo interroga todo,
estira su cuerpo y descansa a mi lado,
su pata almohadillada acaricia mi barba,
nuevamente conduce sus horas la vida
a través de un cristal empañado.

Ángel Hernández Segura

sábado, 14 de marzo de 2015

LUNA NOCHE


Fotografía: Ángel Hernández Segura
 LUNA NOCHE

...Y entre todas las noches de  luna
escogió  la más bella.
¡Ay, si pudiera
saber qué luz es más blanca!
A estas horas mis ojos se cierran
de insomnios y pena.
Si supiera con certeza la distancia
quizás fuera tras ella.
No me duelen las piedras
ni me pinchan al paso
aguzadas hierbas,
ni me causan temor
los senderos altos,
pero cansa el cansancio
de saberte ausente,
me hunde la losa
del que tú no estés
o no quieras verme;
me mata la muerte
de haber muerto tú.
 
Ángel Hernández Segura

martes, 10 de marzo de 2015

LUNA SENTIMIENTO

Fotografía: Ángel Hernández Segura

LUNA SENTIMIENTO

 
Intensamente te siento
y así quiero ahora permanecer,
notando tu piel y mi piel;
sin llegar a tocarnos
estiro mis dedos,
busco tu mano,
se rozan las yemas
en suave contacto,
los surcos se encajan,
se aprietan,  se enlazan,
las manos se funden,
se rodean,  se curvan
se alzan,
se acuestan,
se sientan,
tiemblan,
se vuelcan,
se miran,
se tientan,
se aman,
se entregan,
y lo hacen a ciegas;
Los ojos no miran
pues los ojos sueñan,
a veces se abren,
dirías que despiertan,
mas nada tan lejos,
ellos se contemplan
a través de párpados,
de montes y selvas,
de mares y océanos,
de tundras y estepas.
Y las manos mientras
dicen que se quieren
y se hacen promesas.
Llaman por testigos
a cielos y estrellas;
la luna contempla,
pues se hizo la noche,
la noche más bella
de todas las noches
que jamás hubiera.
 
Ángel Hernández segura

TU CARTA


Fotografía: Ángel Hernández Segura

TU CARTA


No ceso de releer tu carta,
esa que convirtió el papel en espada,
esa de una reina que anda perdida
allá por las montañas
con la sola compañía de un perro y una amiga;
esa que ha dejado incluso
que de su mano caigan los recuerdos,
la que ya no quiere ser azul,
la que quiere dormir un sueño eterno;
esa carta que con tanta belleza
imprime a las palabras el corte del cuchillo
que sangra mi alma, pero, Dios mío,
¡Es una carta tan bella¡
que la muerte es menos,
que el dolor pasa a un segundo plano,
que deja ver a mis ojos cerrados
tanto de ti desconocido,
que leyendo esas líneas te he querido
... si es que alguna vez te he olvidado.

 Ángel Hernández Segura

domingo, 22 de febrero de 2015

A MI HERMANO


A MI HERMANO

Por no mirar al presente -me deprime-
recupero por momentos la memoria;
recuerdo cuando éramos uña y carne, compañeros
y hermanos de sangre verdaderos.
Huyendo del dolor, me envuelvo
de noches que aún siendo tristes,
de días en que estando tú lejos,
éramos puño y guante, viento y cielo,
y nuestros hijos crecieron, más que primos,
hermanos, como nosotros, verdaderos.

Tú, en tu destierro, añorabas en el patio
las flores blancas de almendro;
yo, en el mío, intentaba trazar rumbos
que evitasen el naufragio.

Recuerdo cuando éramos uña y carne, compañeros
y hermanos de sangre verdaderos.

Esperando, tardaban los minutos de tus horas
y corrían los míos desesperados;
nuestros padres, la fábrica, el trabajo…
todo había de tener su propia vida
y, ajeno a nosotros, un día se terminaba
y otro, con más prisas que ayer, venía.
Se encogía mi vientre ante las dudas
y me herían las garras de los miedos;
no siempre fui tan fuerte como parecía
y mi templanza era, a pesar de mi pesar, puro hielo.

Recuerdo cuando éramos uña y carne, compañeros
y hermanos de sangre verdaderos.

Me relajaba la ruta, los versos que componía
cuando regresaba a casa y, heridas de ocres las tardes,
desgarraban las ramas los soles que perseguía.

Recuerdo cuando éramos uña y carne, compañeros
y hermanos de sangre verdaderos.

En el mismo lugar siempre, en aguas del mediterráneo
se refrescaban tus ánimos mientras la brisa mecía
una semana tras otra tus penas y desencantos.
Yo te decía… hasta que vuelvas.

Presagios de ansiada calma llegaron hasta mi puerta;
tu vuelta, llegó ese día, para alivió de mi pena.
Afirmaste en mi flaqueza que cuidarías de los míos,
prometiste ser tú el mástil que sostuviera mis velas,
ojos en mi ceguera y el custodio de mi casa.
Fue en vano, vanas palabras, irrumpieron sucias guerras
y apenas queda el recuerdo de cuando éramos
uña y carne, compañeros
y hermanos de sangre verdaderos.

Ángel Hernández Segura
2015

HASTA QUE VUELVAS

Fotografía: Ángel Hernández segura
HASTA QUE VUELVAS

Yo cuidaré tu casa hasta que vuelvas,
podaré los rosales del jardín,
cortaremos el paso a la maleza,
tus hijos serán los míos mientras no estés,
tu empresa será mi única empresa.
Empeñé mi voluntad el día que te llevaron,
prometí al cielo encontrar fuerzas
hasta que llegues tú y otra vez
sea todo rojo, morado y verde,
del color del huerto que cuidabas
para honrar a nuestro padre
y volvamos al frescor -agua del pozo-
a regar esos surcos nuevamente.
Sin querer o queriendo olvidaremos
que estuvimos los unos sin los otros;
te vendremos a ver, a recordarte
que aunque aislado no estás sólo,
que somos muchos, que estamos todos
en tu espera, en tu soledad contigo,
y a este lado de la puerta esperaremos,
esperaremos, hermano, hasta que vuelvas.

 Ángel Hernández Segura
 1999

viernes, 2 de enero de 2015

DESDE FUERA

Fotografía: Ángel Hernández Segura
DESDE FUERA

Desde fuera,
he de verte desde fuera.
Hubiera deseado ser la propia médula,
la vertebral del rayo,
pero son mis ojos, desde fuera,
unos ojos tristes deslumbrados.
Con poco me conformo:
saber que estás, intuirte desde lejos,
lanzar una proclama desde fuera.
Sólo encuentro corazas en mi intento
de llegar al núcleo, irrenunciable meta,
de ser espacio y tiempo desde fuera.
Contemplo, desde fuera, tu ir y venir,
el cierre impenetrable de una puerta
la piel resbaladiza de tu esencia,
la lenta languidez de mi existencia.

 Ángel Hernández Segura

jueves, 1 de enero de 2015

UN AÑO MÁS

 
Fotografía: Ángel Hernández Segura


UN AÑO MÁS

Viste un año más el blanco de mi barba,
se desnuda mi memoria en tu recuerdo
y te dibuja como eras, sin complejos,
colmando los rincones de la estancia.
Puertas y ventanas abiertas a un verano,
de par en par, como tus brazos a mí asidos,
yo tendido sobre ti, dándole brillo
al bronce que en tu piel se iba forjando.
Al aplomo de julios y agostos, en tu ausencia,
he vuelto a los secretos de lugares,
aquella torre de piedra frente al mar,
playas, muros, cueva, caminos de tierra.
El viento de garbí trae con las tardes
memorias de arena en mis zapatos
y sal de aguamarina entre los labios;
sin tus pasos andan huérfanas mis calles.

 Ángel Hernández Segura

viernes, 21 de noviembre de 2014

Y DE REPENTE

Fotografía: Ángel Hernández segura
Y DE REPENTE

Y de repente… mueres.
Hundes tus esencias en la piedra,
tu brillo se matiza y serpenteas
en un imperio oscuro, en un espacio inerte.
Hieren mi descanso,
clavados en mi costado, los pliegues de las sábanas;
prenden fuego en mis ojos las primeras luces,
mi brazo izquierdo desparrama tu ausencia
y una mirada fija –que conoce la respuesta-  pregunta por ti.
De nuevo un café frio quemando mis labios,
las tardes de tedio, las noches de insomnio,
los porqués de por qué un teléfono dejó de sonar.
Se me antoja imposible rebasar una frontera
de estacas verticales vallada de recuerdos,
pues hieren los espinos de los instantes rojos.
La olvidarás, me digo sin convencimiento,
como mucho sufrirás las punzadas
de las evocaciones involuntarias e inevitables,
pero nunca imaginarás confundir su nombre tantas veces
y ver entre otras sombras –equivocado siempre-
una sombra furtiva que antaño fuera suya.

 Ángel Hernández Segura

sábado, 15 de noviembre de 2014

YA NO HAY AZUL

Fotografía: Ángel Hernández Segura
YA NO HAY AZUL

Ya no te quiero, no.
Porque te eché yo -o porque te fuiste tú-
ya no le queda azul a la paleta del pintor.
La cierta soledad es quien impera;
andan mis pasos sin destino y no tiene sentido la razón.
Me acompaña el crepitar de la hojarasca seca;
ya caducó aquel contrato que sostuve,
no hay azul, doy por cumplida mi vida pasajera,
por perdida la niñez –pueblo entre cerros-
ya no hay ayer, queda el ahora falto de fuerzas
donde se mezclan y confunden los aromas.
Que “cualquier tiempo pasado fue mejor”
-evoco con tristeza los recuerdos- pudiera bien ser cierto
cuando percibe el alma sangrar al corazón
y se oye el repicar de las campanas –alguien ha muerto-
en monótono son de letanía, alguien que un día
tuvo las manos llenas, colmadas sensaciones,
olor a menta y yerbabuena y a todos los verdes que rodean
las tomateras de un generoso huerto,
tiestos de fresas, flor de la higuera.
Ya no hay azul, ya no te quiero, ya no estás tú.

Ángel Hernández Segura