sábado, 4 de junio de 2016

ACACIAS



ACACIAS

Han llegado las acacias, dulce néctar suspendido.
Han llegado las acacias con sus campanillas blancas.
Llegaron las esperanzas vestidas de primavera,
cuando más las requería, como una fruta temprana.
Vinieron a recordarme cosas de cuando era un niño,
colgando dulces sarcillos donde antes no había nada.
A la puerta de mi casa abril llegaba florido
y volvían a cobrar vida ramas secas y agrietadas.
Ordeñaba los racimos y los llevaba a mi boca;
eran tiernos caramelos que en mis manos rebosaban.
Hay susurro entre los olmos que se asomaban al Fardes,
cuando me faltan las fuerzas llega música de agua,
el camino con la carga que acarreaban los mulos,
el tintineo de la acequia, esa en la que jugaba.
Busco paz en los recuerdos de tomillo y de romero,
el sol quema los pañuelos, los hombres sudan y cantan;
gritan, corren, se divierten inocentes en sus juegos,
los niños sólo son niños, ser niño es cosa del alma.

Ángel Hernández Segura

1 comentario:

  1. Un precioso poema primaveral lleno de ternura. Bien trabajado. Me gusta.

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